El Espectador
Por: Alfredo Molano Bravo
Yosemite es
uno de los parques nacionales más bellos de
los EEUU. Cascadas de 1000 metros, rocas
gigantescas, bosques de pino, secuoyas de
2000 años. Una tarjeta postal, un emblema.
Pues bien, en ese paraíso hay siembras de
marihuana. Conocí a un mexicano que va a
ganarse unos dólares en los cultivos que
tienen los gringos. ¿Qué pasaría si Bush
diera la orden de fumigar desde el aire?
Las manifestaciones contra la medida serian
gigantescas y al hombre lo botarían de la
Casa Blanca. Lo digo por el prurito que
tienen nuestros arrodillados gobernantes de
poner como ejemplo a USA. Ahora el Congreso
de los Estados Unidos ha ordenado
bombardear con glifosato los parques
nacionales y las áreas protegidas de
Colombia. Sin duda, la decisión se origina
en el Consejo de Estupefacientes, manejado
por el coronel ® Plazas Vega, el mismo que
metió los tanques al Palacio de Justicia
para defender-se recordara siempre-la
democracia, maestro. Hoy debe ser, además,
ganadero, como el Presidente de la
Republica, lo que ayudaría a explicar el
desprecio chapucero que tiene el gobierno
por el medio ambiente.
Los parques
nacionales son depósitos de vida, son el
patrimonio de nuestra bio-diversidad y
pertenecen a nuestro futuro, mas que nuestro
presente. Todo lo demás, dice la
constitución, se lo puede devorar las vacas.
Pero estas áreas son intangibles, es decir
son bienes inembargables, imprescriptibles
e inmodificables. Su uso solo es permitido
para la conservación, el goce de la
naturaleza o la investigación científica.
Las derribas que hacen los colonos para
sembrar maíz o coca -La Macarena- la
explotación de la madera que hacen las
empresas deforestadotas con patente
internacional-Sanquianga- la construcción
de mansiones- Islas del Rosario-, son todas
actividades ilegales. No es solo
romanticismo ambiental: los parques
nacionales protegen hoy el 70% de las
fuentes de agua que consumimos.
El Sistema
de Parques Nacionales-50 en total y 10
millones de hectáreas- constituyen el banco
genético de la nación. Bombardearlo con
veneno sería mucho mas grave que echarle
candela a los archivos de la Biblioteca
Nacional, al Archivo General de la Nación o
que botar al mar el Museo del Oro del Banco
de la Republica.
Sobre la
fumigación con glifosato hay una polémica
que se sanja siempre no a favor del
Principio de Precaución, como ordena la ley,
sino a favor del poder político establecido.
El principio de Precaución no es
contingente, es obligatorio cuando no se
tiene certeza sobre los efectos de una
acción pública. Al desconocerlo, el gobierno
violaría la Constitución. En el caso del
glifosato, la inocuidad, basada en supuestas
pruebas científicas, ha sido es impuesta y
decretada por el gobierno, en contra de los
argumentos de la Contraloría, la Defensoria-
por lo menos con Cifuentes- y numerosas
agencias ambientales y científicas. “En
Colombia-dice la Contraloría- las
fumigaciones han sido llevadas a cabo sin
tomar en cuenta los requisitos legales
exigidos por las autoridades y ha despertado
serias objeciones constitucionales”. Pero,
además, fumigar los parques nacionales
desconocería tratados internacionales, que
tienen fuerza de ley interna.
Lavándose
las manos frente a los ambientalistas
gringos, EEUU. dice estar dispuesto a
suspender la entrega de los fondos si se
demuestra que algún afectado no ha sido
compensado con justicia por los daños
ocasionados por la fumigación. Tramitar una
queja legalmente por un afectado es en
Colombia imposible: solo 1 de 4500, dice la
Defensoria, ha cumplido los requisitos
legales para ser considerada. Por tanto, el
Departamento de Estado no tendrá objeción de
pasarle el dinero a Monsanto para que le
entregue al gobierno colombiano un veneno,
cuya mezcla y concentración no esta
autorizada para EEUU por la agencia
ambiental gringa, según la Contraloría.
Los parques
nacionales no están necesariamente
deshabitados. Muchos se superponen a
Reservas Indignas que cultivan coca
ancestral como los Koguis, Arhuacos, Cofanes,
y….Esas reservas tambien serian envenenadas,
pese a los recientes acuerdos entre Uribe y
las comunidades indígenas. Ya los indios
están en pie de lucha, y quizás, entutelada
la orden de fumigar parques y reservas, la
Corte Constitucional recuerde al Congreso
Americano que es una medida absolutamente
ilegal. Es la única esperanza de parar una
decisión criminal.
alfrelano@yahoo.es